Según la justicia argentina, no cometió ningún delito el dueño de un cibercafé de la ciudad de Buenos Aires que ofrecía en sus servicios las computadoras para bajar música y programas de Internet. Para los jueces que revocaron el procesamiento del comerciante, los programas para obtener música son gratuitos y por eso pudieron haber sido instalados por cualquier persona. Así, la Sala I de la Cámara del Crimen de esa ciudad entendió que el hombre no había cometido delito alguno al ofrecer la tecnología que había en su local para que los usuarios pudieran concretar esa operación.


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